Las Preguntas que me ayudan a saber qué es lo que quiero en mi vida

¿Se lo Quiero en mi Vida?.

¿Quién soy?, ¿a dónde y con quién voy?

Hoy quisiera compartir con vosotros algunas preguntas que me planteo y que surgen frecuentemente en charlas, consultas, cursos, etc. Cuestiones que nos plantearnos a lo largo de nuestra vida, a las que dedicamos gran tiempo en nuestra mente: ¿qué estamos haciendo con nuestra vida, con nuestra existencia?, ¿por qué no somos felices?, ¿qué hay que hacer para poder ser felices?, ¿hacia dónde nos tenemos que dirigir?

Para saber hacia dónde queremos ir, os propongo tres preguntas existenciales:

¿quién soy?,
¿a dónde voy?,
¿con quién voy?

Preguntas engañosamente sencillas que nos cuesta llegar a resolver. ¿Cuál, cuáles son los motivos de esta dificultad en las respuestas?. Por una lado, frecuentemente, no nos damos ese espacio de tiempo para resolverlas. Por otro, y tal vez más importante, es posible que no utilicemos unas bases adecuadas para resolverlas, las bases que nos puedan facilitar este proceso, llamémoslas herramientas, fundamentos, premisas …

Es aquí donde quisiera ofreceros, quisiera compartir, varios conceptos que considero de ayuda en este proceso. En mi experiencia personal, lo que a continuación os expongo, ha sido de gran valor a la hora de resolver estas preguntas. Desarrollar en su totalidad cada uno de estos conceptos haría este post extremadamente largo y denso. De ahí que me limite a apuntarlos brevemente, en el compromiso de desarrollarlos más a fondo en posteriores posts.

Comencemos por recordar que somos los  protagonistas absolutos de nuestra vida, de nuestra existencia, de nuestra película. Al tiempo somos el director, el productor de esa película. Es cierto, no somos los únicos actores y estamos influenciados por las experiencias externas de todos aquellos que nos rodean, que  forman parte de nuestro día a día. Pero, como sabemos, nuestro estado no depende de lo que haga el otro, sino de cómo yo tome lo que hace el otro. Otro punto a tener en cuenta en este sentido es que, si somos el director, productor y protagonista, ¿para qué nos adjudicamos papeles ruines, mediocres, que nos están haciendo ir hacia un lugar que no queremos?. Como directores y productores, somos nosotros los que decidimos qué papel queremos desempeñar. Tomar las riendas de nuestra vida* es una base sólida de la que partiremos. Y también tema a desarrollar en otro post.

Ante mi propuesta inicial de tres preguntas, siento que hay una reflexión anterior: ¿quiero ser auto-dependiente*, auto-dependiente de mí?.

¿Qué es ser autodependiente?

Quizás una forma de expresar mejor este concepto sea plantearlo en ´negativo´: ser autodependiente es dejar de depender, de colgarnos de otra persona, dejar de depender de otros. La autodependencia es hacernos cargo de uno mismo, dejar de tirar balones fuera, responsabilizarnos de nuestras acciones.

Es importante entender que nos podemos sentir atrapados en un situación de dependencia. Pero está claro que somos poseedores de la llave que nos libera de esa condición, la llave para poder cruzar esa puerta, aunque de momento esté cerrada. El sentimiento de estar atrapado no es real sabiéndonos poseedores de esa llave, tan sólo tenemos que tomar la decisión de acercarnos a esa puerta, abrir esa cerradura y salir de ahí. Partimos así de la base de que  nunca estamos atrapados, pues tenemos la llave de nuestra vida  para poder utilizarla en cualquier momento. Esa llave, esa autodependencia, es primordial.

No obstante, para saber, para querer ser auto-dependiente, lo primero que tenemos que saber es quienes somos, o quienes somos en cada momento, porque estamos cambiando continuamente, lo que nos lleva de nuevo a las tres preguntas iniciales. Propongo plantearnos estas tres preguntas en este orden concreto : ¿quién soy?, ¿a dónde voy?, ¿con quién voy? .

Y sugiero este orden porque, si las contestamos en otro, las respuestas podrían cambiar. Si nos preguntamos primero a dónde vamos, quizás estemos condicionando lo que somos dependiendo del camino que estamos recorriendo. Si nos preguntamos con quién vamos, podríamos condicionar lo que somos por andar con esa persona o personas que nos acompañan en el camino.

Tenemos que tener claro, lo primero, no decidir a dónde vamos dependiendo de con quién estamos. No definir quiénes somos dependiendo quién nos acompaña en el camino. En definitiva,  no definas tu camino a través de ver el camino del otro. Si definimos nuestro camino a través de la otra persona, es porque buscamos ser alguien importante para esa persona. Buscamos su Reconocimiento*. Pero quizás no es lo que queremos ser. Por ello, no definas quién eres dependiendo del otro, o no definas el camino que quieres recorrer a través del  otro.

Si nos centramos en la otra persona, hacia afuera, nunca llegaremos a saber si estamos donde queremos estar. Este es el gran problema de las relaciones* hoy en día. Nos vemos envueltos en relaciones en las que queremos  quedar bien, queremos ser aceptados, y nos adaptamos a recorrer nuestra vida alrededor de esas relaciones y de las personas que forman parte de ellas. Si ponemos la base de nuestra vida en las relaciones hacia el otro, yo no me puedo relacionar conmigo mismo. Y partimos desde ahí, de la relación conmigo y hacía el otro tiene que ser desde el Respeto, Aceptación, Confianza y Humildad*. Cuatro conceptos que denomino los Pilares*.

Con lo cual, la conclusión sería: definir primero quién soy. En segunda instancia, dependiendo de quién eres: cuál es el camino que quieres recorrer. Con estas dos respuestas claras, llegaremos a saber con quién quiero recorrer mi camino.

Cuando tenemos claro cuál es el camino que queremos recorrer, podemos decidir quiénes son las personas que nos acompañan en nuestro camino, pues tendremos muy claro aquellas que pueden o no estar con nosotros. Esto no quiere decir que  tengamos que apartarlas de nuestra vida, si no que no me vale para seguir avanzando en la dirección en la que quiero ir, siendo quién soy en este momento. En este sentido, no les doy cabida en mi vivencia de este momento.  La experiencia de alejar a esas personas de mi camino, me dará una autoliberación.

Una nueva reflexión íntimamente ligada al tema de las Relaciones y a la pregunta de quién soy: estamos continuamente cediendo nuestro poder al otro. ¿Cómo? Con continuas preguntas: ¿estoy bien así?, ¿te gusta mi estilo? … ¿ he actuado bien con esta persona?, ¿qué tengo que hacer para caerle bien?. Estas actitudes  crean  una condición continua que a nivel psíquico, emocional, sentimental, nos va haciendo ceder todo el poder* al otro. Todo ello inculcado por la educación, por las vivencias desde niño, y por la influencia de sociedad. Nos están educando para ser aceptados, diciéndonos cómo debemos comportarnos, cómo vestir, cómo debemos hablar, qué debemos decir, e incluso cómo debemos pensar. Nos exigen someternos a estas normas para ser aceptados, para pertenecer a esta sociedad. Sociedad que ahora mismo se está destruyendo, asentada sobre unas bases políticas, económicas, religiosas, incluso científicas que no se sostienen. El ser humano quiere ser libre, y la única forma de ser libre es poder saber qué quieres en tu vida, quién eres en este momento, cómo te quieres sentir, hacia dónde quieres ir.

Nos inculcan estos valores continuamente, para hacer y expresar desde lo que llamamos respeto hacia el otro, y no es real. El giro está en los Pilares, y el primer pilar es el Respeto.

Cuando me refiero a los Pilares*  hablo de los conceptos básicos de mi filosofía, de mi Proyecto, tanto profesional como de vida, de mi Vida. Años de experiencia profesional y de experiencias personales me ha acercado a describir las bases que me facilitan el día a día, que dan sentido y fundamento a este Camino que he elegido. Son fundamento de todo aquello que vivo, y de todo aquello que comparto. De una manero u otra, aparecen en este texto; si bien, entrar ahora en una exposición y explicación de ellos, alargaría en exceso este post. Será en otra ocasión en la que los comparta detalladamente.

Pero hablaba del Respeto

Respeto que nos debemos, en primera instancia, a nosotros mismos. Lógicamente, respetar al otro está implícito en este concepto. La educación recibida debería fomentar, desde que somos niños, ese respeto, sin juicio y sin culpa, simplemente estar ahí.

Llegamos así a la Culpa, entrando en otro Pilar: la Aceptación*. Continuamente nos preguntamos por qué nos sentimos culpables, de adultos ese sentimiento nos arrastra, nos llena de miedo. ¿Por qué me siento culpable de todo?. Pero ¿cómo no me voy a sentir culpable si todo lo que hago es esperando un resultado?. Lo que no hago y no es aceptado por el otro me va a provocar culpa. Si el otro hace algo que yo no haría, o que me gustaría hacer y no hago, me va a hacer sentirme culpable. En este sentir de culpabilidad, emitiré un Juicio.

Ahora bien, ¿qué hay detrás de cada culpa?. Detrás se haya una situación que quiero controlar, una acción de control y manipulación. La Aceptación se ve limitada por el control y la manipulación, de una circunstancia, situación, de una persona que, para mi, está descontrolada,. Es entonces cuando podemos entrar en ese juicio y esa culpa.

Todo esto nos hace sentir duda, duda de quién soy, de cómo soy, de cómo tengo que comportarme. Resultado: continuamente tengo que estar modificando. Lo que supone que pierdo mi respeto, mi aceptación. Entro en esa manipulación y control, y abandono mi Confianza*, viviendo en una duda constante y consciente.

Y pasaríamos al cuarto pilar, la Humildad

¿Qué sucede también cuando entramos en esa duda?. Mi ego se manifiesta de una forma muy potente, pues todo lo que voy a hacer, todas las acciones con las que voy a pensar es para que me acepten a través de esa desconfianza, de esa manipulación o control y de ese juicio y esa culpa. Con lo cual, mi ego coge todo el poder, mi mente arrasa con todo. No entro en esa Humildad, en esa Comprensión, en esa Compasión hacia mí ni hacia el otro. Simplemente entrego todo mi poder, cedo todo mi poder a la sociedad, el poder social, cuatro sistemas, esos Cuatro Jinetes: la religión y filosofía, la política, la economía y la ciencia. ….

Todo esto nos lleva a dejar de ser honestos con lo que somos, con lo que sentimos, con lo que pensamos. Y cedemos totalmente las riendas de nuestra vida, y continuamente nos preguntamos: ¿por qué no soy feliz?, ¿por qué no me siento a gusto teniéndolo todo?, ¿por qué, por qué, por qué?.

Está claro, desde aquí partimos: hemos cedido las riendas de nuestra vida. La única forma de entrar de nuevo en tu vida, de coger las riendas, es reconocer y aceptar esa parte de nosotros, para así dejar ir y olvidarnos de esa culpa, de ese control y manipulación, de esa duda, de ese ego. Y ser tú, con Humildad, con Respeto, con Aceptación y Confianza. Abandonar la lucha que existe continuamente en tu vida, dejando esa sensación del qué dirán, dejando atrás esos valores y creencias que nos inculcaron, dependiendo siempre del otro.

Pero no nos engañemos. Cuando tú estás recorriendo realmente tu camino, cuando sabes quién eres, cuando sabes lo que quieres y cuando sabes hacia dónde quieres ir, pensamos que todo va a ser de color rosa. Y no es así, podemos tener dificultades, nos encontraremos momentos de todo tipo, pero desde una ecuanimidad, desde ese sentir de Observación*. Aplicando estos Pilares tomaremos conciencia de que va a estar todo bien, todo estará bien porque estás haciendo lo que quieres. Allá hacia donde voy, si está totalmente en Coherencia* con lo que soy, va a estar bien. Esta es realmente la solución que se podría aportar.

¿Cómo? No se trata de cómo, se trata de hacer, de proyectar, de andar, de ser respetuoso con lo que tú eres en ese momento, de aceptar, de confiar, de ser humilde y de poder expresar siempre desde la honestidad.

Y desde aquí, yo os invito a que podáis hacer esas preguntas de quién soy, a dónde voy y con quién voy.

Feliz Vida.

By |2017-09-11T14:03:10+00:00septiembre 6th, 2017|Sin categoría|1 Comment
Especialista Certificado en BioNeuroEmoción por el Instituto Enric Corbera. Master Hipnosis Ericksoniana. Formador y PsicoTerapeuta Especialista en Coaching, Master PNL. Formador de Formadores. Diplomado en Auriculoterapia.  Maestro Reiki Usui y Tibetano. Maestría en Técnica Kanagara, Sanergía Nivel IV lic 230. Master Teacher Kanagara. Graduado en Osteopatía. Emprendedor y Director Comercial con más de 20 años de experiencia gestionando y Liderando Equipos Comerciales, Formador de Crecimiento Personal. Coach y Mentor de Crecimiento y Desarrollo Personal. Especialista en Terapias Emocionales. José Antonio González Calderón: Sanador de Vida

One Comment

  1. Lourdes 11 septiembre, 2017 at 9:10 pm - Reply

    Michas gracias José. Tus palabras han llegado en un momento muy oportuno.

Deja tu Comentario

En cumplimento legal, he leído y acepto la Política de Privacidad.
Información básica sobre protección de datos:
• Responsable: José Antonio Gonzalez Calderón
• Finalidad: responder a tu comentario en caso preciso. Controlar el spam y gestión de comentarios
• Legitimación: tu consentimiento a través de este formulario.
• Destinatarios: No ofrezco tus datos a terceros, salvo por obligación legal.
• Derechos: Acceso, rectificación, portabilidad, olvido.
• Info adicional: todos los enlaces disponibles al pie de esta página.